Equilibrio

5 de febrero de 2008

A veces toca ser parte. Otras veces toca acompañar.
Cuando uno es parte hace cosas que jamás pensó hacer, cosas que a veces salen del corazón y otras veces salen de la impotencia. Las primeras generalmente son apropiadas y las segundas casi siempre son parte de un empezar a equivocarse, a dar lo imposible por algo insalvable. En esos momentos nuestras posibilidades de elección están demasiado influidas por nuestra necesidad de cambiar la situación. Esas decisiones y comportamientos que indefectiblemente nos llevan cada vez más atrás. Estamos tan contaminados que somos jueces y jugadores al mismo tiempo. Tenemos ganas de gritar el gol y nos acordamos tarde que tenemos las tarjetas en el bolsillo.
Sin embargo acompañar no es algo menor. Es más, creo que ciertas personas tienen la virtud de poder aportar mucho más que aquellas que son parte. Particularmente hoy me toca acompañar, decir: "Como vas a hacer eso?" y por dentro saber que yo haría lo mismo. Pero intentar que no lo hagas, mostrarte que no hace falta y que te guste o no, no se pueden cambiar algunas situaciones. Aprender a entender, enseñar a aceptar.. No?

Siempre hay algo por hacer y siempre se puede elegir. Aunque se sepa el desenlace de la historia, tenemos la posibilidad de escribir el nudo. Esa parte tan importante que a veces olvidamos pensando que no sirve de nada. Que equivocados estamos.
Nos olvidamos que tenemos el regalo del presente y de intentar sacarle el mayor provecho. Siempre existe la opción de rendirse o de huir, y hoy creo que eso significa ser cobarde. Irse o decirles a esas personas que necesitan que acompañes que no estás es la manera más fácil de fracasar como amigo, familiar, conocido o lo que sea. No es fácil y siempre existe el miedo pero con un poco de empatia ese miedo se desvanece y dentro de uno se gestan nuevos sentimientos que nos demuestran que somos capaces (aunque siempre lo fuimos pero no lo sabíamos) de hacer bien.
Lástima solamente me dan aquellas situaciones que pueden cambiarse pero no hacemos nada por hacerlo, somos capaces de ir en otro sentido y por alguna razón se decide no hacerlo. Eso si me da lástima. Aquellas situaciones que no pueden cambiarse me producen muchas otras cosas y depende de cada caso en particular, pero nunca me va a dar lástima.

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