Matar y morir

11 de junio de 2008

En algunas oportunidades no toca matar, en otras nos toca morir.

No se trata de ser un asesino. Mucho menos de tener algún rasgo psicótico que nos lleve a matar o morir literalmente. Se trata de la necesidad de concluir y empezar.

Es difícil plasmar lo que se siente cuando uno está viendo como de a poco se va apagando la luz, cuando no se trata de matar o morir, se trata de no poder cambiarlo. La conclusión se volvió algo inevitable. Cuando se ven actitudes y razones válidas que no pueden contrarrestar lo que está pasando.

Intentar salvar lo insalvable, el paso del tiempo.

En esas actitudes y razones se manifiestan nuestros sentimientos, pasamos de la ternura a la incomprensión (algunas veces también el enojo). En segundos, de la sonrisa por lo vivido a la tristeza por lo que viene.

Por ese motivo tenemos que dejar de hacer las cosas a la ligera en aquellas relaciones donde tenemos la posibilidad de elegir porque todavía hay tiempo. Entender que es increíblemente bueno y saludable saber que HAY tiempo, y cuando nos queramos acordar, ese tiempo ya no va a existir.. Parar un poco, mirar bien y ahí decidir si de verdad hace falta matar o dejarnos morir. Seria bueno que sepamos aprovechar bien las situaciones (que nosotros mismos generamos) para poder sonreír más veces que llorar cuando ya el tiempo esté contado o se haya acabado.

0 comentarios: