En algunas oportunidades no toca matar, en otras nos toca morir.
No se trata de ser un asesino. Mucho menos de tener algún rasgo psicótico que nos lleve a matar o morir literalmente. Se trata de la necesidad de concluir y empezar.
Es difícil plasmar lo que se siente cuando uno está viendo como de a poco se va apagando la luz, cuando no se trata de matar o morir, se trata de no poder cambiarlo. La conclusión se volvió algo inevitable. Cuando se ven actitudes y razones válidas que no pueden contrarrestar lo que está pasando.
Intentar salvar lo insalvable, el paso del tiempo.
En esas actitudes y razones se manifiestan nuestros sentimientos, pasamos de la ternura a la incomprensión (algunas veces también el enojo). En segundos, de la sonrisa por lo vivido a la tristeza por lo que viene.
Por ese motivo tenemos que dejar de hacer las cosas a la ligera en aquellas relaciones donde tenemos la posibilidad de elegir porque todavía hay tiempo. Entender que es increíblemente bueno y saludable saber que HAY tiempo, y cuando nos queramos acordar, ese tiempo ya no va a existir.. Parar un poco, mirar bien y ahí decidir si de verdad hace falta matar o dejarnos morir. Seria bueno que sepamos aprovechar bien las situaciones (que nosotros mismos generamos) para poder sonreír más veces que llorar cuando ya el tiempo esté contado o se haya acabado.
No se trata de ser un asesino. Mucho menos de tener algún rasgo psicótico que nos lleve a matar o morir literalmente. Se trata de la necesidad de concluir y empezar.
Es difícil plasmar lo que se siente cuando uno está viendo como de a poco se va apagando la luz, cuando no se trata de matar o morir, se trata de no poder cambiarlo. La conclusión se volvió algo inevitable. Cuando se ven actitudes y razones válidas que no pueden contrarrestar lo que está pasando.
Intentar salvar lo insalvable, el paso del tiempo.
En esas actitudes y razones se manifiestan nuestros sentimientos, pasamos de la ternura a la incomprensión (algunas veces también el enojo). En segundos, de la sonrisa por lo vivido a la tristeza por lo que viene.
Por ese motivo tenemos que dejar de hacer las cosas a la ligera en aquellas relaciones donde tenemos la posibilidad de elegir porque todavía hay tiempo. Entender que es increíblemente bueno y saludable saber que HAY tiempo, y cuando nos queramos acordar, ese tiempo ya no va a existir.. Parar un poco, mirar bien y ahí decidir si de verdad hace falta matar o dejarnos morir. Seria bueno que sepamos aprovechar bien las situaciones (que nosotros mismos generamos) para poder sonreír más veces que llorar cuando ya el tiempo esté contado o se haya acabado.
0 comentarios:
Publicar un comentario