"... Un rico sandwich y una rica historia me inspiran la tarde. Retrocedamos el tiempo 223 horas, hasta el domingo en que todos los bares están cerrados y que los chicos se fueron a Yotala y que yo me quedé para repartir libros, aunque este no habia sido exactamente el unico motivo. Estoy caminando la solitaria callecita hasta Tabacco's con la idea de encontrar a Miren. Cerrado. Retrocedamos el tiempo 37 horas. Tabacco's explota de personas excitadas y de baile y risas generales y el alcohol se aleja de las jarras y juega a enfiestarse con las ideas de la gente.
Entre la multitud baila llamativa y seductoramente una canadiense de ojos claros y todos la miramos y más allá toma cerveza un chico que está con ella y a la izquierda Pipo y Puppi brindan y se rien y a la derecha Eder habla contento con dos chicas del pais vasco. Una de ellas es Miren, con quien ya nos habiamos visto de pasada en Ñucchu. La observo. Veo a una flacucha simpatica con anteojitos y dreadlocks que desborda de buena energia. Me atrae, pero no desde un lugar exclusivamente fisico. Adelantemos el tiempo una hora y media. El bar ya es un delirio incongruentemente alegre que está a la altura de la vida misma y yo de repente estoy en el pasillo al baño haciendo cosas corporales con la canadiense de ojos claros que ni siquiera sé su nombre. Luego, confundido, salgo al zoologico de gente y ella vuelve con su chico, que ahora toma Singani y parece sentir mas amor por el alcohol que por ella. Camino un rato entre la gente, sin mirar.
La situacion del pasillo me dejo un placer fisico inferior al hueco en el pecho en el que no habia encontrado ningun tipo de sentimiento. Decido volver a casa. Mareado encaro para la puerta y cerca de ella está Miren, quien me sonríe inocentemente de una extraña forma que pareciera rellenar un poco el hueco aquel. Inesperadamente le digo "paz en el mundo" (??) haciendo el gesto con los dedos y ella piensa que estoy loco. Adelantemos el tiempo 20 horas. De nuevo Tabacco's, de nuevo gente, de nuevo fiesta. La canadiense y su chico brillan por su ausencia y Miren brilla por su presencia. Descubro que está con un artesano peruano que conocimos en la plaza pero no me importa, quiero hablar con ella. Siento que me busca. Con la mirada, con la sonrisa, con los gestos. De repente esta Navarra con pasaporte español se me acerca y me susurra palabras al oido en ese hermoso acento de las chicas de por alla que me derrite. Se lo digo y exaltando aun mas su sonrisa y su mirada me asegura que a ella le encanta como hablamos los argentinos. Bingo, pienso. Le regalo un libro y le pregunto que onda con el chico peruano y dice que nada, nada serio, y que conmigo podria quedarse hablando eternamente. "Bueno, no solo hablando.." le digo y rie y dice "Claro, guapo.."."
Es un fragmento del librito Abrepuertas de Diego Rojas que llegó a mis manos a traves de mi hermanita. Apenas pueda escribo el resto del capitulo que es intersante..
Entre la multitud baila llamativa y seductoramente una canadiense de ojos claros y todos la miramos y más allá toma cerveza un chico que está con ella y a la izquierda Pipo y Puppi brindan y se rien y a la derecha Eder habla contento con dos chicas del pais vasco. Una de ellas es Miren, con quien ya nos habiamos visto de pasada en Ñucchu. La observo. Veo a una flacucha simpatica con anteojitos y dreadlocks que desborda de buena energia. Me atrae, pero no desde un lugar exclusivamente fisico. Adelantemos el tiempo una hora y media. El bar ya es un delirio incongruentemente alegre que está a la altura de la vida misma y yo de repente estoy en el pasillo al baño haciendo cosas corporales con la canadiense de ojos claros que ni siquiera sé su nombre. Luego, confundido, salgo al zoologico de gente y ella vuelve con su chico, que ahora toma Singani y parece sentir mas amor por el alcohol que por ella. Camino un rato entre la gente, sin mirar.
La situacion del pasillo me dejo un placer fisico inferior al hueco en el pecho en el que no habia encontrado ningun tipo de sentimiento. Decido volver a casa. Mareado encaro para la puerta y cerca de ella está Miren, quien me sonríe inocentemente de una extraña forma que pareciera rellenar un poco el hueco aquel. Inesperadamente le digo "paz en el mundo" (??) haciendo el gesto con los dedos y ella piensa que estoy loco. Adelantemos el tiempo 20 horas. De nuevo Tabacco's, de nuevo gente, de nuevo fiesta. La canadiense y su chico brillan por su ausencia y Miren brilla por su presencia. Descubro que está con un artesano peruano que conocimos en la plaza pero no me importa, quiero hablar con ella. Siento que me busca. Con la mirada, con la sonrisa, con los gestos. De repente esta Navarra con pasaporte español se me acerca y me susurra palabras al oido en ese hermoso acento de las chicas de por alla que me derrite. Se lo digo y exaltando aun mas su sonrisa y su mirada me asegura que a ella le encanta como hablamos los argentinos. Bingo, pienso. Le regalo un libro y le pregunto que onda con el chico peruano y dice que nada, nada serio, y que conmigo podria quedarse hablando eternamente. "Bueno, no solo hablando.." le digo y rie y dice "Claro, guapo.."."
Es un fragmento del librito Abrepuertas de Diego Rojas que llegó a mis manos a traves de mi hermanita. Apenas pueda escribo el resto del capitulo que es intersante..
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